LNB · 22 de Junio de 2021

San Lorenzo

San Lorenzo 2016: el espectacular inicio del reinado azulgrana

El comienzo de la era gloriosa de San Lorenzo en la Liga Nacional se dio allá por la temporada 2015/16, cuando tras regresar a la élite armó un proyecto ambicioso con Lamas de DT, el MVP Herrmann, Penka Aguirre y Mata para ser campeón. Hoy, 23 de junio, se cumplen 5 años del primer título del Penta.

De las sombras a la luz, a llevarse todos los flashes. La actual dominante era de San Lorenzo arrancó allá por 2016, cuando el club regresó a la máxima categoría después de 30 años luego de adquirir una plaza en un acuerdo con 9 de Julio de Río Tercero. Desde entonces, esa misma temporada de su retorno y más allá de un andar con algunos resultados irregulares en esa campaña, comenzó a edificar un reinado absoluto en la Liga Nacional que perdura hasta el día de hoy. Cinco títulos consecutivos desde ahí, el Pentacampeón, y hoy 23 de junio se cumple un nuevo aniversario de su primera consagración.

El 17 de julio del 2015 se confirmaba oficialmente su arribo a la Liga, en una de las salas de la Ciudad Deportiva del Bajo Flores y luego de que las autoridades de la entidad de Boedo y la dirigencia de la AdC encabezada por Fabián Borro formalizaban el acuerdo.

El primer gran paso que dio fue la contratación de Julio Lamas como entrenador, prestigio absoluto al sumar a un técnico de enorme categoría, que venía de la Selección y de Obras, y que además era hincha del club. Llegó con la cintura para armar un equipo importante, y más allá de que la regularidad no fue su mayor fuerte, con el paso de los meses y los partidos el equipo se consolidó, llegó a unos playoffs donde fue contundente y se quedó con la preciada corona gracias al pulso que tuvo Julio como capitán del barco.

"Todos queremos ser reconocidos en el lugar donde trabajamos pero eso fue es especial porque soy hincha de San Lorenzo. Aprendí un montón ese año y soy un agradecido con los jugadores, el resto del cuerpo técnico y a los dirigentes. Tengo miles de anécdotas con el club, como ir con mi papá y mi tío Coco al Viejo Gasómetro, la final de 1995 en Rosario, o esperar hasta muy tarde cuando vivía en España para poder ver los partidos... es toda una vida con estos colores. Feliz y afortunado de haber podido ser campeón de la Liga con el equipo del que soy hincha. Haber sido parte de la vuelta de San Lorenzo a la primera división, que arrancó bendecida con el título, es una sensación única", explicaba un emocionado Lamas tras ganar la Liga con el club de sus amores.

El entrenador fue el puntapié inicial del armado del Ciclón, y esa identificación por los colores del club sería algo clave, porque a la postre eso también permitió que llegue posiblemente el jugador franquicia de aquella temporada: Walter Herrmann. El venadense, con 36 años en ese entonces, no defraudó: 17,3 puntos y 5,6 rebotes en 28,5 minutos. El plus fue haber sido elegido como el MVP de las Finales de ese año, con registros de 16,5 puntos y 7,2 rebotes en la serie por el título y despechándose con 19+13 en el último juego.

"Estaba en España de vacaciones y la primera llamada que recibí fue de Tinelli. No entendía nada: un llamado de Marcelo al celular no es muy normal. Me generó una expectativa impresionante y él quería saber si yo estaba interesado en jugar acá, porque todavía estaba en Brasil. Fue una alegría muy grande. Me junté con Julio Lamas en Venado Tuerto y la idea me pareció fabulosa", explica Herrmann sobre lo sorpresivo pero tan grato que fue el interés que generó en San Lorenzo para sumarse al proyecto. Tan solo un año estuvo el Conde en Boedo, pero su paso fue tan importante que al día de hoy se lo recuerda con cariño.

Pero no fue el único, porque para la columna vertebral también llegó Penka Aguirre, que ya venía de ser campeón con Quimsa el año anterior y se transformaba cada vez más en el base más dominante de la Liga. Penka terminó con 11,2 puntos, 4,4 rebotes y 4,8 asistencias en 30,2 minutos. Y otro pilar, y que al igual que Aguirre ese año iba a comenzar en San Lorenzo un ciclo dorado lleno de éxitos, fue Mata, que llegaba tras un paso por Brasil con Franca y era una de las grandes seducciones de todos. Fue clave, defensivamente fue el líder y en ataque siempre adquirió importancia: 10,1 puntos y 5,8 rebotes en 29,0 minutos.

“Había que armar toda la sección del básquet dentro de un club de fútbol, y dentro de ese panorama decido los fichajes de Herrmann, Mata y Penka Aguirre ya que no teníamos absolutamente nada pero con la capacidad del club y la gestión dirigencial precisaba de resultados rápidos y esos tres jugadores tenían experiencia y oficio en ese momento, sin tenerle miedo a las presiones. Fue clave todo eso para, desde ellos, construir en el primer año y estabilizar de cara a los años venideros”, recordó Julio hace unos meses.

El equipo terminó rodeándose con jugadores como Lucas Faggiano, Bernardo Musso, Fernando Martina y Eric Flor. Los extranjeros en un principio eran Courtney Fells y el lituano Tautvydas Lydeka, además de Roquez Johnson que al ser U23 no ocupaba ficha como foráneo. Pero sacando a Johnson, a San Lorenzo le costó encontrar estabilidad en sus extranjeros y le costó encontrar rendimientos óptimos. Con el correr de los partidos pasaron otros extranjeros como Xavier Silas, Josh Powell, Troy Bell y Mickel Gladness, pero ninguno terminó de darle al equipo lo que necesitaba. Eso lo conseguiría cerca del cierre de la fase regular, aunque en el medio iba a pasar mucha agua debajo del puente.

Por eso el arranque de temporada de aquel San Lorenzo no fue sencillo, sin engranar. Terminó la primera fase con récord de 12-6, sin convencer del todo, quedando 3° en el Sur e imposibilitado de acceder al Súper 4 por desventaja en el desempate contra Obras (2°). Ya para principios del 2016 el equipo levantaría un poco su nivel, aunque la irregularidad continuó y persiguió al equipo en los primeros meses del año. Por eso finalizó la segunda fase en el 4° lugar de la conferencia, detrás de Gimnasia, Peñarol y Bahía Basket, con un 18-20 que dejaba abierto el panorama.

Pero todo cambió en los playoffs, el tridente de figuras se puso el chip y terminó adueñándose del equipo. Es cierto que Aguirre y Mata jugaron roles determinantes, pero lo de Herrmann tuvo un plus porque fue el que mayor juego absorbió. Si a esto le sumamos que Lamas encontró el extranjero rendidor que tanto buscaba con la llegada de Matthew Bryan Amaning (apenas 18 partidos pero con medias interesantes de 14,7 puntos y 5,8 rebotes), y que a su vez varios jugadores elevaron su nivel (Faggiano, Martina, Musso y Roquez Johnson), el horizonte pasó a ser mucho más alentador para el Ciclón.

A la hora de la verdad barrió a Obras en la reclasificación (3-0) y que luego despachó tanto al líder Gimnasia como a Bahía Basket (ambos 3-1) para ser campeón de conferencia. La final iba a ser ante otro equipo que había repuntado mucho en la temporada, como La Unión. Pero este San Lorenzo que ganó 9 de 11 partidos en playoffs, no iba a dejar dudas en la final y terminó arrasando con los formoseños, con desventaja de localía y arrancando la serie el 15 de junio para liquidarla en ocho días. 75-73 y 62-60 de visitante en los primeros dos juegos para luego sentenciar la historia en el Etchart de Ferro (donde fue local toda la temporada) por 86-67 y el consagratorio 87-81 del 23 de junio. Firmó 4 a 0 en el global y ese día escribió su nombre en la prestigiosa lista de campeones de la Liga.

"A partir de los playoffs el equipo mostró su mejor versión, y en la primera reunión que tuvimos nos planteamos ganar todos los partidos como sea. Ningún jugador estuvo por encima de este título, y por eso lo conseguimos. Se formó un equipo para pelear arriba, pero no imaginé que seríamos campeones. Esto es un sueño. Nunca me imaginé de chico jugar en San Lorenzo al básquet. Siempre escuchaba con mi viejo por radio los partidos de fútbol. Ser el MVP es un plus, pero no me llena tanto como haber conseguido este título", deslizaba un emocionado Herrmann tras el título y su nombramiento como el Más Valioso de las Finales.

San Lorenzo fue uno de los fundadores de la Liga Nacional y tuvo un esperado regreso a la elite para aquella 2015/16, con el broche de oro de culminar esa temporada con la primera de sus ya cinco estrellas. Hablamos del comienzo de la era dorada del Ciclón, de esta gran dinastía que supo fabricar año tras año y que sigue vigente al día de hoy.

Fotografías: La Liga Contenidos

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