LFB 20 de Noviembre de 2021 | Catamarca Basket

Mily Acevedo, la bandera de la ilusión y los sueños de Catamarca

La capitana y tiradora de Catamarca Basket tiene un vínculo de amor especial por el básquet. Recorrió la región con su mochila llena de sueños y hoy se esperanza con el proyecto deportivo de la provincia. Su historia, en un mano a mano con la Liga.

Por Lucas Leiva

Perfil bajo, humildad y muchísimo agradecimiento ante todo. Es parte de esa reconfortante sensación de estar, de disfrutar este momento y de ilusionarse con el futuro. Un futuro que sueña, pero que por sobre todas las cosas trabaja, se esmera para concretarlo y ya empezó a dar sus primeros pasos. No es sencillo, para algunos quizá ponga la vara demasiado alta, y si bien su objetivo no es acallar esas voces, tiene claro que todo cambio empieza por algo. Ese algo es un proyecto, el proyecto de Catamarca Basket, puntapié inicial para que esta historia, que tiene como protagonistas a Milagros Acevedo y su querida Catamarca, vaya tejiéndose.

Mily se convirtió en un verdadero ícono del básquet catamarqueño desde hace años. No se dio por casualidad ni tampoco estuvo tocada por una varita, sino que fue algo que se lo ganó a fuerza de trabajo y dedicación, pero por encima de todo lo hizo gracias a su amor incondicional por el básquet. A veces teniendo que alejarse de su ciudad natal para perseguir su pasión, porque independientemente de que nació y se crió en el club Red Star, la falta de competencia y el constante deseo de crecer la llevaron a armarse las valijas en varias oportunidades.

Fue así como más allá de defender sus colores de siempre y hasta de tener algunos pasos por otros equipos de la provincia como Montmartre, jugó hasta en La Rioja, incluso a nivel de selecciones, y Santiago del Estero. Horas y horas de viaje encima, jugando torneos locales, Federales Femeninos y hasta en Liga Femenina, recordando que fue parte del equipo de Olímpico que jugó en la primera edición del 2017.

La tiradora de 29 años y 1,69 metros es una jugadora de enorme valor, que resume una carrera y trayectoria de sacrificio y constancia, siendo hoy una de las grandes destacadas que tiene su equipo (promedia 6.2 puntos y 5.5 rebotes en la Liga, sin todavía mostrar todo ese potencial que sabe tener). Vive de manera especial esta Liga, porque sabe del esfuerzo que hay detrás suyo y todo lo que costó llegar a este momento.

"Éramos sólo dos equipos, por eso muchos años me fui a jugar los torneos de La Rioja, Santiago del Estero y hasta Tucumán, que son provincias que nos quedan a 2-3 horas de viaje. Jugábamos o sábado y domingo o todo el domingo cada 15 días. Jugar solamente en la provincia era imposible", resume un poco Mily sobre lo que se vivía hace algunos años en Catamarca. En la siguiente charla con Prensa AdC, nos aislamos por unos minutos de la cuestión deportiva para hablar sobre todo el camino realizado y los sueños que la inundan.

- No debe haber nadie mejor que vos para hablar de esto, principalmente porque lo viviste y vivís en carne propia. ¿Cuánto se avanzó con el básquet de la provincia en lo que recordás?

- Acá en la provincia éramos sólo dos clubes con básquet femenino. De escuelita de femenino nada, imaginate que nosotras ya éramos muy pocas y hasta teníamos que también entrenar con los varones cuando muchas veces no llegábamos a completar la cantidad de jugadoras. De a poquito fue creciendo todo, hoy miro hacia atrás y si lo pongo en perspectiva noto que el salto ha sido increíble. Por eso también para todas nosotras es importante que desde la Federación se haya impulsado que el proyecto de Catamarca Basket tenga su escuela para las nenas. Llevamos apenas un par de días y tenemos muchísimas nenas que se acercan a preguntar, a consultar, que quieren participar. Estoy segura que va a ser algo muy bueno esto.

- Vos no tuviste esa posibilidad de chica. ¿Te imaginás cómo hubiese sido todo para vos de haber tenido la posibilidad que hoy ustedes le dan a estas nenas?

- Para mí hubiese sido otra cosa, totalmente distinta. Una está muy sola en esa situación. Acá en la provincia todavía no había básquet femenino pero nosotras ya íbamos a jugar al básquet con mi hermana (NdR: Ángeles, que también integra el plantel de Catamarca Basket). Si bien nosotras teníamos un grupo, un poco se fue desarmando por diferentes cosas de la vida, algunas fueron mamás, otra de las chicas que era muy buena se fue a la selección de rugby... y situaciones de ese estilo porque al no haber competencia no las podíamos retener. Creo que hubiera sido muy distinta la contención de tener una escuela del femenino, con gente capacitada. A veces se creía que se ponía sólo un monitor y listo, pero ahora no, ya hay personas capacitadas con licencia ENEBA, con las mismas condiciones tanto para las mujeres como para los varones.

En 2017, Milagros fue convocada por el equipo de Olímpico de La Banda para integrar el plantel que jugó la Liga Femenina de ese año. No fue un caso aislado para la carrera de la escolta, que con 25 años y tras esa primera experiencia en la máxima categoría dio un timonazo en el rumbo de su vida. Dejó su carrera de contadora y se puso a estudiar educación física, hoy ya es entrenadora de básquet y en breve recibirá su licencia ENEBA 3. Si bien ya había vivido otras experiencias a nivel nacional, con clubes y selecciones de provincia, esa Liga la empujó a seguir su verdadera pasión.

Hoy esa cotidianeidad de Acevedo la lleva a múltiples tareas que cumplir por día, y ahora también actúa como profe de la escuelita de básquet de Catamarca y, junto al DT Gonzalo Pérez, es la capitana y encargada de liderar al equipo tanto dentro como fuera de la cancha. Indudablemente, otra de las patas que tiene toda esta idea macro, también se ve potenciada por la participación del equipo dentro de la Liga Femenina, un incentivo extra para todos y todas.

- De chica tuviste esos palos en la rueda quizá que te podrían haber sacado las ganas de seguir jugando, viajando y persiguiendo este sueño. ¿Cómo fue todo ese proceso?

- La verdad es que costó mucho, pero la pasión que siento por el básquet es muy fuerte. Pensá que apenas salí del colegio estudiaba Ciencias Económicas, siempre me gustó la carrera de Educación Física pero por los prejuicios de estudiar eso y que no era tan común ver a una mujer siguiendo esa formación terminé metiéndome en la carrera de Contadora. La llevaba bastante bien a la contaduría, pero fue entonces cuando me sale la oportunidad de jugar la Liga en 2017. Eso fue un clic para mí, me cambié de carrera, finalmente me animé y pude estudiar esa carrera y me recibí de profe. Ya soy licencia de ENEBA 2 y ahora ya rendí, aprobé y me queda entregar el trabajo final en diciembre para ser ENEBA 3. Creo que en parte ya estoy pensando un poco como entrenadora también, por eso estoy en el proyecto de la Escuela Social y sumar la rama femenina. Me gusta mucho. Quiero que Catamarca sea un semillero en el femenino, no que haya solo un par de jugadoras. Mi cabeza está yendo todo por ahí. Me mueve mucho el futuro del básquet femenino catamarqueño.

- ¿Cuesta mucho? ¿Qué tan movido es hoy un día tuyo para que se entienda todo ese esfuerzo que hacés en pos de los sueños, del proyecto y de seguir jugando?

- Sí, la verdad es que dejo un montón de cosas de lado, no te voy a mentir. Arranco a las 6, voy al colegio a dar clases a la mañana, salgo de ahí y voy corriendo a entrenar, termino la práctica y me voy a otro colegio para seguir dando clases, vuelvo a la noche para el segundo turno de entrenamiento, y así... todos los días. Pero la realidad que es algo que también elijo hacer porque me apasiona y me gusta. Sé también que si me bajo del proyecto no va a ser lo mismo porque somos pocas las que estamos jugando, entonces puede significar un esfuerzo pero mi motor es justamente que se desarrolle el básquet femenino en Catamarca y la felicidad que me genera seguir jugando y poder representar a mi provincia en la Liga.

- Estamos ante un proyecto que necesita asentar bases para el futuro del básquet de Catamarca, que te necesita firme como referente y también con toda la energía como capitana y jugadora dentro de la cancha. ¿De dónde se sacan las fuerzas para hacer y cumplir con todo?

- Mi motor es la ilusión. A veces estoy muerta, cansada de tanto andar, pero pienso en lo que puede suceder con el básquet femenino de Catamarca y la ilusión que tengo y eso me da mucha pila. Es algo que me enciende, que me es difícil de explicarlo con palabras pero termina siendo algo muy lindo. No me conformo, me dan ganas de ir por más, de ir superándonos y haciendo crecer al básquet desde el lugar en el que me toque. La Liga es una vidriera tremenda para esto, es el máximo nivel del femenino y más allá del prestigio que nos genera a todas estar jugándola y somos tanto conscientes como responsables del lugar que ocupamos, también sabemos que es un incentivo para que las nenas se vayan acercando. Aparte, al ser una provincia chica, como que todos y todas están pendientes de lo que pasa con Catamarca Basket.

Su idea es muy clara: que Catamarca se posicione dentro del mapa nacional como un semillero importante de básquet femenino, y que eso permita el surgimiento de jóvenes jugadoras que puedan proyectar su carrera en este deporte. Además del trabajo con la escuela de básquet, quiere desarrollar una mejor competencia interna, eso que tanto necesitó cuando era chica pero en un legado que quiere dejarles también a las jóvenes que viene atrás. Claro que no es algo que pueda conseguirse de la noche a la mañana, pero mientras exista una Mily Acevedo que trabaje con tanta pasión y tenga el apoyo que se requiere, la esperanza y las expectativas siempre van a estar.

Por supuesto que este escenario deja exento el irregular andar del equipo en la Liga, pero Catamarca no se guía por los resultados deportivos sino que su gran norte es este desarrollo de las bases. La prioridad no se desvía y apunta a mejorar el deporte dentro de la provincia, y por supuesto que el impacto que genera la presencia del equipo en la elite es un incentivo muy fuerte para todas las jóvenes.

- Más allá de la escuelita que pusieron en marcha... ¿Qué más necesita Catamarca para llegar a ser ese semillero que desean?

- Competencia interna. Lo veo en Buenos Aires y definitivamente es algo que a nosotras en Catamarca nos faltaría poder tener para seguir desarrollándonos, eso es lo que después hace al nivel. La realidad es que nuestra competencia interna no es muy buena porque no había muchas chicas jugando, aunque ahora empezó a cambiar un poco eso desde lo que pasó con Red Star en el Federal de este año (equipazo que llegó al Final 4 jugado en el Sandrín de Córdoba, perdiendo en semis ante el posterior campeón Obras). Cuando se arrancó con la escuelita ahí, en 2016, fue increíble la cantidad de nenas que se sumaban por año, por lo que entiendo que hay que darles el lugar para que se puedan desarrollar y dedicarles el trabajo y empeño que merecen. Me sorprendió que las nenas fueran a jugar al básquet simplemente porque les gustaba, y no por tener algún familiar o conocido ya en el deporte. En el norte se hace todo a pulmón, no sólo desde la competencia sino también de mantener a las chicas dentro del básquet y que sigan jugando. Creo que mucho de eso tiene que ver con poder transmitir la pasión que tenemos nosotras.

- Si bien hay un deseo natural por competir y ganar, ¿hoy la prioridad de Catamarca va más allá de lo deportivo y apunta a todo este proyecto?

- Sin dudas, para mí el éxito viene pero de otra forma, porque nosotras apuntamos a que esto tenga una continuidad y buscamos que Catamarca sea un semillero para el básquet femenino. Ese es nuestro norte. El primer Federal que jugamos fue en Paraná, a nosotras nos tocaba entrenar la mañana misma del partido y ahí nos cruzábamos a las nenas que iban a entrenar en formativas... eso me dejó impactada por la cantidad de chicas que había. Fue un clic también que me hizo ver que estábamos lejos en ese sentido, que teníamos que arrancar más temprano a entrenar a las nenas porque en Catamarca comenzábamos a hacer básquet recién a los 15-16 años. Ahí empezamos a pensar en la posibilidad de instalar las escuelitas, y yo siento que hoy con Catamarca en la Liga y la exposición que tiene todo el trabajo que estamos haciendo va a ser el gran inicio del cambio en el básquet femenino de nuestra provincia. Es un proceso, lleva tiempo, no pretendemos ver resultados ahora sino que es más a mediano o largo plazo, pero sí queremos que todo esto se mantenga y que podamos seguir haciendo crecer al básquet femenino de Catamarca.

- ¿Cuánto lleva? ¿Se pusieron un lapso o periodo de tiempo para ver esos resultados?

- Creo que va a ser un proceso de un par de años. Nuestro objetivo es formar muchas escuelas de básquet en la provincia y que no se concentre todo en un club, y que de ahí comenzar a formar una base que para que ellas puedan crecer, desarrollarse y llegar a jugar las competencias más importantes y mayor prestigio que tenemos en el país como lo son el Federal y Liga Femenina.

- ¿Cómo está influyendo y de qué forma ven que se ramifica el proyecto hoy dentro de la provincia?

- Hay algunos departamentos que tenemos acá en Catamarca que nos quedan a 30 minutos, otros a 1-2 hora, y otros más que los tenemos a 5-6 horas, pero todos están a full con el femenino trabajando gracias a la exposición que nos permitió estar participando de esta Liga. La idea es ir también al interior de la provincia para seguir fortaleciendo todo este trabajo de base, de captar a las chicas que estén jugando y hacerles ver que pueden seguir jugando al básquet en Catamarca. A veces pasa que las chicas dejan de jugar por cuestiones de estudio o trabajo, pero siendo ordenadas y con organización se pueden hacer las dos cosas.

Un dato no menor es que Mily comparte el equipo junto a su hermana Ángeles, en un recorrido por el básquet que prácticamente hicieron juntas coincidiendo en muchas oportunidades. Por supuesto que la posibilidad de estar dentro de este proyecto junto a ella es especial, porque si bien ya el simple vínculo sanguíneo es súper importante, a su vez esta relación de hermanas se refuerza con esa conexión de camaradería y complicidad que existe entre ambas. Tan fuerte, puro y transparente resulta en lazo que une a Mily con Ángeles, que la propia alera lo expresa con una gran sonrisa de felicidad.

"Jugar con mi hermana es increíble. Tenemos una relación hermosa y para mí es un gran respaldo tenerla a mi lado. Me siento muy bien de tenerla, es un privilegio para mí. Ella siempre fue talentosa para todos los deportes, y hasta jugó liga argentina de voley. Es una fiel compañera, nos complementamos muy bien y es súper detallista porque suele estar atenta a todo, y en eso hacemos un equilibrio porque yo soy bastante colgada (se ríe). Es el cerebrito de las dos. Aparte trabajamos juntas, y estar viviendo esta liga con ella no tiene precio, por más que todavía no la haya podido jugar por la lesión que arrastra para mí el compartir este día a día con ella es único", cuenta Milagros.

No caben dudas que el esfuerzo y compromiso inquebrantable de Acevedo hacia el básquet la guió hacia esta realidad. Y si bien tuvo que luchar mucho para generar un clic dentro del deporte de la provincia, hoy sabe que se empezaron a dar pasos concretos gracias al apoyo que necesitaba desde el gobierno catamarqueño. Busca un punto de inflexión en el básquet femenino, en un deseo y una búsqueda tan altruista que motiva a todos e ilusiona con lo que pueda llegar a suceder de acá a un par de años.

Quizá hoy Mily no vive su fiesta completa por su salida de Red Star, el club de toda su vida y una institución a la que toda la familia estaba ligada. Si bien jugó el Federal Femenino con sus colores, cuestiones internas la obligaron a irse post torneo. Una confusa situación que la alejó, que la dejó dolida y angustiada al punto de no tener ánimos para seguir. En el medio de todo este clima, la presencia y el avance que se generó a través del proyecto Catamarca Basket y la provincia, terminaron devolviéndole las ganas de continuar y se ilusiona con lo que viene.

- De Red Star no te fuiste muy bien.

- Todavía toco el tema y se me hace un nudo en la garganta. Me genera angustia, porque el amor que le tengo a Red Star va a seguir por siempre independientemente de la gente que esté hoy en el club. Teníamos el equipo ya prácticamente acordado pero un día nos enteramos por las redes sociales que el club se bajaba y quedamos a la deriva, por eso hasta que se reflotó la posibilidad de jugar con el nombre de Catamarca Basket tuvimos jugadoras que firmaron en otros equipos y nosotras salimos al mercado casi a lo último, como así tampoco tuvimos tanta preparación en entrenamientos y demás.

- ¿Te costó cambiar el chip?

- Fue muy difícil. Con todo lo que pasó en el medio, no sabía si la iba a jugar porque me sentía mal y estaba angustiada. Pero me convencieron, me hablaron, todos los otros clubes nos apoyaron y sabemos que toda la provincia nos acompaña. Es lindo sentir ese apoyo, saber que están y que los presidentes de los otros clubes querían que representemos a la provincia. Por eso el nombre que terminamos utilizando.

- Está claro que hoy la decisión de finalmente jugar con el equipo y poder representar a tu provincia resultó acertada. Como que perdiste con la salida del club pero también ganaste un montón con este proyecto.

- Sí, la verdad es que es un montón. Creo que recién ahora estoy dimensionándolo un poco más. Lo charlo mucho con mi hermana, porque se me cerró una puerta pero se me abrió otra grande, más grande de lo que me podía haber imaginado.

Para Acevedo esta participación que tiene hoy Catamarca en la Liga se combina a la perfección con el proyecto que se viene impulsando. Entiende que es una pata clave de todo el proceso, que resulta como dijo previamente una vidriera muy grande, y que acompaña a lo que será el crecimiento de la actividad en la provincia.

- ¿Con qué soñás?

- Hoy lucho por este sueño que tengo, por todo ese deseo que me motiva y el poder ver algún día que Catamarca siga creciendo hasta convertirse en ese semillero que todas queremos. Sueño con muchas nenas haciendo este deporte, que haya muchos clubes que tengan femenino, de que esto perdure y podamos dar ese salto de calidad que se necesita para estar más a la altura de las competencias. Sueño poder llegar a lograr grandes cosas con jugadoras nuestras, con jugadoras de Catamarca.

- ¿No sé si me lo sabrás responder, pero ya se habla de la próxima Liga en Catamarca o cuál es la idea del proyecto?

- Nosotras tenemos el respaldo de la Federación y el presidente quiere obviamente que esto siga, que nuestra participación continúe y que no sea un hecho aislado. No queremos que esta participación sea nuestra primera y última, sino que buscamos seguir apuntando a ese objetivo grande de seguir desarrollando el básquet en la provincia. Obviamente que a medida que pasen los torneos iremos planteándonos diferentes objetivos, porque en esta participación de ahora estamos conociendo la competencia, sumando experiencia y sabiendo cómo hay que afrontarla. Sabíamos de los resultados que podíamos tener, porque incluso para muchas de nosotras esta era su primera Liga salvo casos como los de Cande Ruffino que había jugado en Olímpico conmigo en 2017. Para muchas este ritmo y nivel es duro porque no teníamos la costumbre de jugar una competencia de este tipo. A medida que vayamos sumando ese experiencia los objetivos van a ir apuntando más alto, lo vamos a ir encarando de otra manera.

Mientras sueña y trabaja en pos del desarrollo de la actividad en Catamarca, la gran capitana sigue disfrutando de una nueva experiencia única en la elite que la encuentra con mayor jerarquía, templanza y un objetivo por materializar. Señales de buenos augurios para ella y todas las suyas, con un Catamarca que tiene el ambicioso norte de crecer, de generar un cambio radical dentro de la provincia y que se alimenta de un proyecto que ya empezó a dar sus primeros pasos.

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