LNB · 28 de Diciembre de 2021

San Lorenzo

El Ciclón, bajo la lupa: la reinvención del multicampeón

Pese a las complejidades para armar el equipo, el pentacampeón está tercero y jugando en gran nivel colectivo. Demostró que con humildad, ADN claro y hambre puede competir contra cualquiera.

De dominar la Liga durante cinco años a poner en tela de juicio su participación en esta edición. De ganar dos veces la Liga de las Américas a no poder participar en la Champions por no cumplir con los requisitos solicitados por FIBA. De tener extranjeros que fueron vitales para conseguir los títulos a no poder contratarlos por sus deudas. De exponer un roster repleto de jugadores nacionales franquicia a apostar al oficio de Matías Sandes como único líder.
 
¿Es posible que un equipo repleto de conflictos en la antesala del torneo se transforme en sensación? Absolutamente sí. ¿Es posible que se vaya transformando en el rival al cual nadie quisiera enfrentar en playoffs? Por supuesto que sí. ¿Es posible que en tan poco tiempo y con un roster corto por varias lesiones juegue un buen básquet y gane seguido tanto en su casa como en la ruta? Defeinitivamente sí. Señoras y señores, San Lorenzo. El nuevo San Lorenzo. El humilde San Lorenzo. El peligroso San Lorenzo. 
 
Hay una doble mirada con respecto a las presiones: el actual plantel tiene claro que nadie se atrevería a juzgarlos en caso de que la temporada no sea buena (de hecho, tendría cierta lógica); pero también influye la enorme responsabilidad de vestir una camiseta hiper exitosa y reemplazar apellidos ilustres para el club y la Liga.
 
La clave: cada jugador ofrece sus cualidades. Nadie intenta liderar como Penka. Nadie ataca el aro como solía hacerlo Tucker. Nadie usa sus minutos para copiar el todo de Mata. Nadie abusa de la bola al carecer de la calidad de Pepe Vildoza.  Nadie descansa un segundo en defensa porque adelante lo solucionan con poder de gol. Álvaro Castiñeira logró en semanas lo que muchos no consiguen en todo el año: otorgar roles y convencerlos del por qué. El entrenador tiene una virtud que, a un grupo repleto de jóvenes con hambre, parece haber caído como anillo al dedo: una manera de liderar armoniosa. Y es notorio que el equipo está muy bien entrenado. 
 
 
Y ahí está Lucas Pérez, disfrutando de su romance con la pelota. Es el único que utiliza el bote como recurso inicial. Sus 10 puntos y 4 asistencias de promedio hablan de su ascendencia sobre el equipo. Hace rato que no se lo veía tan sólido en la A...

Y ahí está José Deffelippo, dejando boquiabiertos a propios y extraños, pues ya no es sólo uno de los mejores escoltas de la Liga, sino uno de los mejores jugadores (15 tantos, 7 rebotesc y 6 asistencias de media con un gran 49% en tiros de campo). A su velocidad, entiende todo.

Y ahí está Leandro Cerminatto, una verdadera máquina de producir cosas positivas en los dos costados, jugando por encima del aro (15 y 8 tableros de media) y rindiendo plenamente corrido de puesto.

Y ahí está Facundo Ruttemberg, con la confinaza por las nubes, defendiendo como un toro diferentes posiciones y generando adelante con su rango medio y sus buenas piernas para atacar el aro.

Y ahí está Laureano Zalio, continuando lo bueno que había hecho en Atenas en el costado defensivo (6 rebotes, buenas ayudas, modifica tiros) y sumando tanto en transición como en el dunker.

Y ahí está Agustín Pérez Tapia, demostrando que su salto de calidad en Argentino no había sido casualidad (13 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias).

Y también Agustín Facello, el pibe entra sin que el pulso le tiemble. Y cuando pudo estar en cancha, por el problema en la espalda, Mauricio Corzo fue el definidor que el equipo necesitaba (13 unidades con 48% de cancha). Y en los dos partidos que jugó, Matías Sandes fue el Sandes de siempre. 
 
El repaso individual es apenas una pincelada de lo que genera la suma de las partes. Aun sabiendo la falta de personal en la pintura, su bloque defensivo es excelente. Y a partir de lo que provoca atrás, produce adelante. San Lorenzo es uno de los mejores equipos corriendo el campo. Su transición es veloz y eficaz en base a jugadores livianos, ágiles, técnicos y con tiro. Y, se sabe, cuando la confianza ayuda, todo fluye.
 
Es cierto: aún no enfrentó a varios de los poderosos (Quimsa, Boca, San Martín y Gimnasia). Pero aprovechó plenamente el fixture favorable para demostrar que con humildad, trabajo y deseo colectivo puede competir (y ganar) contra todos. Se fue al receso en el puesto #3 de la tabla, ganando 8 de sus 12 partidos, sonriendo tanto en casa como en la ruta, con goleos altos y bajos. No se trata de un posible candidato. Se trata de un equipo que se reinventó a pesar de todo. Un todo muy pesado. 
 

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